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¿Qué puedo hacer en casa para ayudar?
Generalmente
el calor local dado por una fomentera eléctrica es de
gran ayuda. El dormir abrigado sin corrientes de aire
es importante. Hay que acordarse que cualquier cosa
que tienda a producir contracción muscular tiene también
la tendencia de aumentar los síntomas. El frío contrae
mientras que el calor relaja. En términos generales,
no haga nada que usted haya notado que le produzca o
incremente el dolor. Si se le recetó algún medicamento,
seguir al pié de la letra las indicaciones.
Otra
cosa que se ve con frecuencia y que tiene un resultado
nocivo es la tendencia en muchos pacientes que se empiezan
a sentir mejor a tocar y apretar el sitio del dolor
o colocarse en posiciones rebuscadas retorciéndose y
tratando de reproducir los síntomas "para ver si todavía
me duele." Lo malo de este hábito es que cada vez que
logran conseguir el dolor, retroceden en su mejoría,
ya que irritan el área produciendo inflamación del tejido
y más molestias.
Cuando
el dolor es fuerte, la posición al dormir es cualquiera
que ayude a aminorar el dolor. Como norma, sin embargo,
la mejor posición es de lado, utilizando una almohada
que rellene el espacio entre el brazo y la cabeza. Muchos
pacientes se sienten cómodos utilizando también otra
almohada entre las rodillas. No existe una almohada
universal o una almohada "médica u ortopédica." La regla
es simple: Tu almohada es aquella que te sea cómoda.
Lo que sí está prohibido totalmente es dormir boca abajo.
Esta posición es anti-anatómica y es la causa principal
de muchísimos problemas cervicales. Raro es ver un paciente,
quién habitualmente duerme boca-abajo, que no tenga
problemas cervicales: dolor, fatiga muscular, dormición
en miembros superiores, y hasta dolores de cabeza y
mareos de origen cervical. Radiológicamente se observan
las consecuencias de dormir boca-abajo habitualmente:
desgaste prematuro de los discos intervertebrales y
rectificación de la curva normal. En estos pacientes
hay que restaurar lo máximo posible la integridad articular
y descomprimir los nervios afectados - pero si insisten
en dormir en esta forma anormal - el problema cada vez
será mayor.
¿Esas almohadas especiales que
venden por allí sirven?
Como
dijimos arriba, en nuestra experiencia no existe una
almohada universal, ni una almohada médica que vaya
a corregir ningún problema. Por coincidencia podría
serle cómoda - al igual que otra almohada común y corriente.
La experiencia nos dice que la mejor forma de determinar
la almohada correcta es experimentando con varias de
ellas hasta ver cual es la que le presta a usted.
¿Puedo seguir haciendo mis ejercicios
habituales?
En
la mayoría de los casos la respuesta es negativa mientras
dure el tratamiento inicial. Esto es debido a que se
está tratando de modificar una estructura y los músculos
y ligamentos juegan un papel importante en este proceso.
Al finalizar la primera etapa del tratamiento se le
enseñarán los ejercicios que usted deberá hacer en casa
para rehabilitar la musculatura paravertebral y se le
aconsejará en su caso individual acerca de otras actividades
y deportes. En la mayoría de problemas de columna cervical,
se empiezan unos ejercicios para hacer en casa desde
el primer día.
¿Pero yo salgo a caminar X tiempo
diario. No puedo caminar?
A la
mayoría de los pacientes no se le está prohibido el
caminar para dirigirse de un lugar a otro durante el
período del tratamiento. Es decir, el reposo estricto
o absoluto generalmente no es necesario ni conveniente.
Pero el caminar con el propósito de hacer ejercicio
está contraindicado en pacientes con discopatía lumbar
durante el tiempo que dura el tratamiento inicial -
o por lo menos hasta que haya una cesación importante
de los síntomas.
Yo amanezco estropeado. ¿Debo de
cambiar el cholchón?
Mientras
el colchón no esté obviamente desgastado por tiempo
de uso y sea firme, no se justifica cambiar el colchón.
El origen del problema está en su columna. Existe la
idea distorsionada de que "mientras más duro sea el
colchón, mejor." Esto sencillamente no tiene base. No
hay una regla general para todos. Si bién es cierto
que algunas muy pocas personas les gusta dormir sobre
una tabla, la mayoría no descansan bién en un colchón
"super durísimo."
¿Cuándo debe operarse un
paciente de hernia discal?
Para contestar en pocas palabras,
una hernia discal debe ser intervenida cuando ocasiona
un cuadro clínico que demuestra una combinación de síntomas
neurológicos de importancia quirúrgica. Esto se evidenciaría
principalmente en las pruebas ortopédicas realizadas
en la primera consulta. Algunos de estos son: ausencia
de reflejos, imposibilidad de pararse en punta de pié
o talón por falta de fuerza, pérdida de masa muscular
de más de 2 cm. de una pierna comparada con la otra,
o pérdida de fuerza en brazos y manos y atrofia muscular
cuando se trata de hernias cervicales. Existen algunos
pocos casos en que el dolor es de tal magnitud que se
toma la decisión quirúrgica sin estar presente los demás
criterios neurológicos. En casos donde por resonancia
magnética se demuestre extrusión de material discal
por ruptura del anillo fibroso y que la misma esté comprimiendo
un nervio, el tratamiento conservador usualmente será
inútil. En nuestra experiencia en lo que respecta a
ruptura con extrusión de material discal hemos visto
muy escasos resultados haciéndonos considerar la cirugía
como única alternativa. La espondilolístesis con lisis
de grado avanzado con compresión radicular tampoco responde
favorablemente a tratamiento aquí en el Instituto y
creemos que debe ser intervenida quirúrgicamente. También
hay casos donde uno o más osteofitos están justos en
una posición que no responden sino a la cirugía. Afortunadamente,
en Venezuela existen neurocirujanos y traumatólogos
de excelente capacidad profesional y de gran trayectoria
para intervenir a aquellos pacientes que reúnan las
condiciones. Es decir, cuando los signos y síntomas
arriba descritos se ponen en evidencia, nuestra opinión
es que la alternativa quirúrgica no solamente es la
recomendada sino la única que tiene la posibilidad de
conducir a un feliz término. En resumidas cuentas, se
debe tomar el riesgo quirúrgico cuando el no hacerlo
representa el mayor riesgo o cuando se fracasa en el
tratamiento conservador. Esto es generalmente determinado
clínicamente y con la ayuda de exámenes especializados
- principalmente el estudio por imágenes de resonancia
magnética, pero nunca menospreciando la experiencia
clínica.
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