Folleto de Hernia Discal ‹ cerrar ventana ›   

 •› ¿ Qué es el síndrome de Compresión Radicular ?
      A usted se le ha diagnosticado una hernia discal o un síndrome de compresión radicular. A continuación trataremos de explicarle en una forma sencilla exactamente de que se trata esta condición y cuales son las opciones que tenemos a nuestra disposición para resolver el problema. Primero, definamos las palabras:

   •› Síndrome significa un complejo de signos y síntomas características de algo. En Medicina existen muchos síndromes.

   •› Compresión es lo que la palabra indica - una presión sobre algo.

   •› Radicular se refiere a la raiz de un nervio, donde emerge de la columna vertebral.

      Cuando se especifica C5-C6 , C6-C7, L4-L5 , L5-S1, por ejemplo, se está señalando simplemente donde está ocurriendo este fenómeno. Existe un síndrome de compresión radicular entre la quinta y sexta vértebra cervical. O entre la sexta y séptima. Entre la cuarta y quinta vértebra lumbar o la quinta vértebra lumbar y la primera sacra. La condición puede ocurrir entre cualquier segmento de dos vértebras.

      Entonces tenemos que: El Síndrome de Compresión Radicular es un conjunto de signos y síntomas causado por una presión ejercida sobre la raíz de un nervio espinal. Las raices de los nervios se encuentran entre cada dos vértebras. Estos signos y síntomas pueden incluir desde solamente dolor local y a miembros superiores e inferiores, hasta lo que el paciente describe como hormigueo, adormecimiento, entumecimiento, pesadez, rigidez, hipersensibilidad, sensación punzante, frio/calor; y dependiendo de la severidad del caso, limitación funcional y debilidad muscular.


 •› ¿ Causas ?
      Las Causas del Síndrome de Compresión Radicular abarcan las diversas manifestaciones de las discopatías: Discartrosis, hernias, protrusión, extrusión, prolapso. También como causa se incluye la presencia de osteofitos marginales, hipertrofia de las fascetas, sublujaciones vertebrales, estrechez de canal, espondilolístesis, fracturas, inestabilidad ligamentaria, lesiones por ocupación de espacio y fibrosis por cirugías de columna previas.

 •› ¿ Tratamiento ?
      El Tratamiento de elección en el Instituto Roberts en estos casos es conservador y se obtienen resultados positivos en más del 95% de los pacientes tratados. Estas estadísticas están basadas en tratamientos realizados por nosotros en más de 32.700 pacientes. La metodología usada por el Dr. Daniel Roberts, especialista con doctorado en quiropráctica de la Logan College of Chiropractic de St. Louis Mo., U.S.A. está dirigida a descomprimir el nervio o nervios afectados utilizando la manipulación vertebral específica como tratamiento principal así como también fisioterapia tradicional a cargo de la Fisioterapeuta (UCV) Paula Otálora complementado con ejercicios correctivos, y en casos que pueda ser de ayuda, medicamentos prescritos por el Dr. Franklin Silva, (UCV) médico especialista en medicina interna. Casos que así lo requieran son referidos a traumatología, neurocirugía o cualquier otra especialidad médica indicada.

      Cuando existe una compresión sobre la raíz de un nervio espinal, es de sentido común entender que cualquier tratamiento que pueda ser de beneficio real tiene que estar dirigido a descomprimirlo. Esto se logra en la gran mayoría de los casos separando manualmente las fascetas articulares, produciendo una retracción del anillo fibroso y abriendo de esta forma el agujero de conjunción lo suficiente para liberar el nervio. A veces es solo necesario una mínima separación para lograr el objetivo de restaurar la integridad articular. Otros casos presentan un mayor nivel de dificultad.

 

 •› Preguntas y Respuestas
      A continuación algunas preguntas e inquietudes expresadas comunmente por los pacientes:

•› ¿Cuanto tiempo dura el tratamiento?.
      La experiencia revela que un altísimo número de pacientes experimentan excelentes resultados en tan solo unas quince sesiones. Algunos pacientes empiezan a sentirse mejor desde el primer día y otros demoran más. El enemigo mayor del paciente es la impaciencia. Algunos tienen la tendencia de abandonar el tratamiento antes de tiempo porque tienen la equivocada noción de "ya yo debería sentirme bién en unos cuantos días" sin tomar en cuenta que tienen muchos meses o años llegando al estado en que se encuentran. Esto es lamentable, ya que si hubieran insistido en cumplir con el tiempo necesario hubieran logrado un feliz resultado. La mejoría es vista por el propio paciente cuando los síntomas empiezan a ceder en intensidad y/o frecuencia sobre el período antes señalado, es decir unos quince días. Sin embargo, muchos pacientes mejoran dramáticamente desde la primera o segunda sesión. El tiempo de una sesión típicamente es de media hora.

•› Mi hermano/tío/primo/amigo/etc/ vino al Instituto y a los tres días ya estaba mejor. Ya yo tengo X y me siento igual.
     No hay dos pacientes que tengan exactamente la misma lesión con todas sus características ni que tengan tampoco la misma capacidad de respuesta sus organismos. En otras palabras, aunque algunos diagnósticos puedan ser los mismos, cada lesión tiene sus particularidades únicas. De nuevo, debe imperar la paciencia, y reconocer que las comparaciones entre pacientes no tienen mayor validez en cuanto al tiempo que requieran para obtener buenos resultados.

•› Ya voy por la sesión número X y los síntomas han seguido empeorando.
      Existen casos, afortunadamente pocos, en que el paciente no responde. En donde sencillamente, a pesar de todos los esfuerzos que se realizan, el anillo fibroso del disco ha perdido su capacidad de retracción y el nervio tiene que ser descomprimido por vía quirúrgica. Dicho esto, sin embargo, hay pacientes que tardan más tiempo que la norma en responder satisfactoriamente y con un poquito más de esfuerzo y de tiempo se logra un feliz resultado.

•› Ya yo debería estar mejor. Esto no se me va a quitar nunca.
     Algunos pacientes se tornan muy negativos como resultado natural de haber tenido un dolor durante mucho tiempo y sin embargo esperan obtener resultados inmediatos. Cuando esto no ocurre en la forma en que ellos habían preconcebido se preocupan innecesariamente y es aquí donde corren el peligro de abandonar antes de tiempo el tratamiento. Mientras no existan síntomas neurológicos de importancia quirúrgica, hay que insistir en el tratamiento aún cuando posiblemente usted se encuentre dentro del grupo de pacientes que tarden más de lo usual. Es bueno acordarse, como se dijo anteriormente, que no hay dos personas que tengan exactamente el mismo grado de lesión ni la misma capacidad de respuesta. Al mismo tiempo, es innegable por observación en miles de pacientes que aquellos con una actitud positiva se recuperan más rápidamente que aquellos que piensan negativamente - y esto tiene una explicación fisiológica. Los pensamientos negativos y de magnificación del problema producen tensión muscular a nivel de todos los músculos paravertebrales causando esto a su vez mayor compresión del nervio o nervios afectados. También el temor produce tensión muscular en el momento del tratamiento, haciendo menos efectiva la separación articular y retrasando el efecto del mismo. O sea que tórnese positivo ya que vamos a darle la cara al problema y a buscar la solución más favorable para usted.

•› Yo lo que quiero es que me quiten el dolor!
     Esta aseveración la escuchamos a diario y en ella está implícita la idea distorsionada de que "debe existir un medicamento específico para cada dolor." Desafortunadamente, en casos donde la causa es una compresión mecánica, los medicamentos carecen de mucha efectividad porque no apuntan a resolver la problemática real. El "quitar el dolor," está repleto de significado. Para poder lograr este objetivo se requiere eliminar la causa. Existen tratamientos agresivos a base de medicamentos administrados por vía endovenosa donde el paciente tiene que estar hospitalizado y bajo supervisión constante. Allí a veces se aplaca el dolor por un período variable pero muchas veces tampoco se logra el resultado deseado y al salir de la hospitalización regresa con la misma intensidad el dolor. Siempre llegamos al mismo punto: para quitar el dolor hay que quitar la causa, hay que descomprimir el nervio mecánicamente y preferiblemente con la manipulación específica y fisioterapia o en aquellos casos especiales, quirurgicamente.

 

•› ¿Cómo sé yo que el tratamiento me está ayudando?
      Cuando el paciente ingresa por primera vez, una de las apreciaciones clínicas que se utiliza es la que denominamos "La escala del dolor." Esto consiste en un interrogatorio sencillo donde el paciente trata de ubicar su dolor de acuerdo a un patrón pre-establecido del 1 al 10. A medida que va progresando el tratamiento, se hace un seguimiento y esto se ve reflejado en una gráfica que le demuestra al médico y al paciente la mejoría subjetiva. Es impresionante ver como este sencillo método refleja lo que está sucediendo. Hay, por supuesto, otras maneras objetivas por parte del médico para observar la mejoría del paciente.

      Lo más importante durante este período es tratar de mantener la calma y entender que todo proceso requiere tiempo, que se está buscando modificar una estructura y que tiene que ser un proceso gradual. Después de las quince sesiones en promedio que se realiza, el paciente entra en una etapa de rehabilitación con ejercicios específicamente diseñados para este propósito y que los puede hacer en su casa concomitantemente con visitas periódicas para el mantenimiento de las correcciones vertebrales que ya se han logrado en la etapa inicial. Este proceso dura habitualmente tres meses, y tiene dos propósitos: mantener la integridad de la columna vertebral y fortalecer toda la musculatura de la misma.

•› Ya yo estoy bién porque se me quitó el dolor. ¿Por qué tengo que seguir viniendo?
      A veces es tan dramático el resultado que parece como una especie de milagro el resultado sintomático experimentado por el paciente en las primeras sesiones y le da la sensación de "como se me quitó el dolor ya yo estoy bién." El dolor se quitó porque se logró descomprimir suficientemente el nervio. Esto es, por supuesto motivo de alegría, pero es recomendable cumplir con las distintas fases del tratamiento para buscar alejar lo más posible la estructura que está involucrada en el proceso y dar mejor seguridad de una corrección más permanente.

•› Ayer ya estaba mejor y hoy me volvió a doler.
     Lo más frecuente en el proceso de mejoría son estos alti-bajos. Esto es debido a la naturaleza misma de la lesión. Cuando se está descomprimiendo el nervio, hay un período de tiempo donde la inestabilidad de la articulación hace que se produzca una irritación que va y viene. Por eso es bueno que el paciente entienda que la intensidad del dolor y la frecuencia con que ocurre va disminuyendo paulatinamente a medida que se va produciendo un cambio en la estructura de la articulación. El tiempo que tarda en cada paciente es muy difícil de predecir porque obedece a la naturaleza específica de la lesión y de la capacidad de respuesta individual, pero como dije antes, la vasta mayoría experimentan máximos grados de recuperación en unos quince días de tratamiento.

•› El dolor que tenía en X sitio se me pasó para otro sitio.
     Los dolores no se pasan de un sitio a otro. Tenía usted un dolor en sitio X que se le quitó y ahora tiene otro dolor en otro sitio. Por supuesto, es muy frecuente también el dolor irradiado que sigue la trayectoria del nervio lesionado.

•› Durante el tratamiento me pusieron muy poquito tiempo de calor, tracción, electroterapia etc.
      El principal objetivo de colocar calor local aquí en el Instituto Roberts es para relajar un poco los músculos para prepararse para la manipulación. Usted se puede poner calor en la casa por tiempo ilimitado. La utilización de electroterapia tiene como objetivo la estimulación de las endorfinas - substancias naturales del organismo que ayudan a combatir un poco el dolor. La tracción rodante de columna dorsal y lumbar y la intermitente de columna cervical es utilizada para reforzar un poco la acción realizada previamente por la manipulación y es la recomendada por la fisioterapia tradicional. Así es que aunque a algunos pacientes puede parecerle "muy poquito tiempo" es el tiempo aconsejable para el objetivo que se está buscando. Además, la Fisioterapeuta Paula le diseñará ejercicios correctivos que deberá hacer en casa en su momento oportuno.

•› Pero yo tengo diez, veinte, treinta años sufriendo de esto. ¿Me iré a mejorar?
      Aproximadamente la mitad de los pacientes que acuden al Instituto Roberts tienen muchísimo tiempo con el problema. Casi todos mejoran. El grado de mejoría sintomática depende de muchos factores - volvemos a lo mismo que se ha dicho antes. No hay dos pacientes con exactamente la misma lesión ni con la misma capacidad de respuesta. En algunos pocos casos con artrosis (desgaste) muy avanzada, el paciente deberá acudir regularmente buscando mantener lo más estable posible la articulación. No hay magia - no podemos añadir material discal donde ya no existe. Pero sí podemos mantener al paciente más cómodo y proporcionarle una mejor calidad de vida.

•› Ya yo me siento bién y se me dio de alta. ¿Me irá a dar otra vez?
     Si ha seguido usted las instrucciones al pié de la letra y mantiene una buena higiene de columna - incluyendo hacer ejercicios recomendados, las probabilidades están muy a su favor, pero hay que acordarse que el ser humano, no usted en particular, está propenso a sufrir de este tipo de lesión por múltiples razones que ya discutiremos más adelante.

•› A mí me han hecho de todo. He ido para todas partes y nada me ayuda.
     Esto lo escuchamos a diario. Generalmente no es cierto que le "hayan hecho de todo." Es muy improbable que sea haya tratado con un doctor en quiropráctica, a menos que haya sido en Estados Unidos o Canadá. Ultimamente se está viendo a personas improvisadas haciéndose pasar y anunciándose como quiroprácticos - lo que representa un peligro para la salud de aquellos que ingenuamente acuden a buscar sus servicios. Recomendamos enfáticamente que el paciente esté seguro que la persona que alega ser quiropráctico demuestre ser miembro de la Asociación Venezolana de Doctores en Quiropráctica.

     La quiroprática no es una técnica, ni es algo que se aprende en un cursillo dictado por algún supuesto especialista. Es una profesión que se estudia en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y Australia. Después de completar los estudios universitarios requeridos los quiroprácticos actuales reciben otros cuatro años de estudios universitarios de postgrado acreditados por el gobierno estadounidense. Los quiroprácticos son especialistas en la detección, reducción y prevención de interferencias en el sistema nervioso espinal. Antes de empezar a ejercer, tienen que superar un exámen nacional exhaustivo y cumplir con estrictos requisitos que garantizan su capacidad profesional. La Asociación Venezolana de Doctores en Quiropráctica está conformada por profesionales graduados de universidades que reúnen todos los requisitos exigidos. Dicha asociación mantiene contacto estrecho con las universidades quiroprácticas en Estados Unidos y Canadá para asegurarse de la veracidad de documentos de posibles aspirantes.

 

•› Me dijeron que mi dolor de la columna era por artrosis. ¿Como se me va a quitar?
      Estrictamente hablando la artrosis en sí no duele. Artrosis es un desgaste óseo y discal y el desgaste en sí no puede doler. Probablemente lo que le quisieron decir es que existía una marcada artrosis del disco, o del disco y las vértebras lo cual condicionaba a una reducción del agujero que causaba una irritación a la raíz del nervio. No se debe confundir la artrosis con la artritis.

•› Pero mi tía, pariente, etc. tiene artritis y le duele todo.
      Si se le ha diagnosticado con certeza artritis reumatoide, no la podemos ayudar para esa condición aquí en el Instituto Roberts. Deberá acudir a un especialista en reumatología.

•› Me está doliendo mucho la columna. ¿No será que tengo osteoporosis?
      La osteoporosis no duele. Así es que si está preocupada por tener osteoporosis y está basando esa inquietud en el hecho de tener dolor - puede estar tranquilo. Si desea saber donde está ubicado usted en relación a riesgo de fractura, o como ayuda en el diagnóstico de la osteoporosis, el exámen indicado sería por densitometría ósea y los especialistas que generalmente atienden estos casos son los endocrinólogos, internistas y ginecólogos.

•› Pero yo tengo osteoporosis y me estoy tratando con un especialista ya. ¿Que hago para los dolores de columna?
      Cada caso es individual. Si la osteoporosis ha llegado a un grado de tal magnitud que ha producido fracturas por colapso de los cuerpos vertebrales - no podemos hacer nada. Su médico le indicará la conducta a seguir. Si la osteoporosis es severa, está contraindicada la manipulación vertebral, aún sin fracturas y deberá emplearse solamente fisioterapia tradicional. Si la osteoporosis es leve a moderada, es necesario en primer lugar establecer la causa del dolor y luego hacer lo necesario para aliviar el problema. Un paciente con osteoporosis no está exento de tener cualquier otro problema. Recuerde lo que ya se dijo - la osteoporosis leve a moderada no duele. La severa duele cuando hay fracturas. Si tiene dolor es necesario encontrar la causa.

•› ¿Sí, pero en el Instituto se trata la osteoporosis?
      Si usted ya ha sido diagnosticado y está bajo tratamiento con un especialista, le recomendamos que siga su tratamiento al pié de la letra y no falte a sus citas de control con su médico, quién seguramente ya tiene conocimiento exacto de su condición y ha visto su progreso. Si piensa que puede tener osteoporosis, y así lo desea, puede consultar con el internista Dr. Franklin Silva para evaluación y conducta.

 

•› ¿Qué puedo hacer en casa para ayudar?
     Generalmente el calor local dado por una fomentera eléctrica es de gran ayuda. El dormir abrigado sin corrientes de aire es importante. Hay que acordarse que cualquier cosa que tienda a producir contracción muscular tiene también la tendencia de aumentar los síntomas. El frío contrae mientras que el calor relaja. En términos generales, no haga nada que usted haya notado que le produzca o incremente el dolor. Si se le recetó algún medicamento, seguir al pié de la letra las indicaciones.

     Otra cosa que se ve con frecuencia y que tiene un resultado nocivo es la tendencia en muchos pacientes que se empiezan a sentir mejor a tocar y apretar el sitio del dolor o colocarse en posiciones rebuscadas retorciéndose y tratando de reproducir los síntomas "para ver si todavía me duele." Lo malo de este hábito es que cada vez que logran conseguir el dolor, retroceden en su mejoría, ya que irritan el área produciendo inflamación del tejido y más molestias.

     Cuando el dolor es fuerte, la posición al dormir es cualquiera que ayude a aminorar el dolor. Como norma, sin embargo, la mejor posición es de lado, utilizando una almohada que rellene el espacio entre el brazo y la cabeza. Muchos pacientes se sienten cómodos utilizando también otra almohada entre las rodillas. No existe una almohada universal o una almohada "médica u ortopédica." La regla es simple: Tu almohada es aquella que te sea cómoda. Lo que sí está prohibido totalmente es dormir boca abajo. Esta posición es anti-anatómica y es la causa principal de muchísimos problemas cervicales. Raro es ver un paciente, quién habitualmente duerme boca-abajo, que no tenga problemas cervicales: dolor, fatiga muscular, dormición en miembros superiores, y hasta dolores de cabeza y mareos de origen cervical. Radiológicamente se observan las consecuencias de dormir boca-abajo habitualmente: desgaste prematuro de los discos intervertebrales y rectificación de la curva normal. En estos pacientes hay que restaurar lo máximo posible la integridad articular y descomprimir los nervios afectados - pero si insisten en dormir en esta forma anormal - el problema cada vez será mayor.

•› ¿Esas almohadas especiales que venden por allí sirven?
     Como dijimos arriba, en nuestra experiencia no existe una almohada universal, ni una almohada médica que vaya a corregir ningún problema. Por coincidencia podría serle cómoda - al igual que otra almohada común y corriente. La experiencia nos dice que la mejor forma de determinar la almohada correcta es experimentando con varias de ellas hasta ver cual es la que le presta a usted.

•› ¿Puedo seguir haciendo mis ejercicios habituales?
      En la mayoría de los casos la respuesta es negativa mientras dure el tratamiento inicial. Esto es debido a que se está tratando de modificar una estructura y los músculos y ligamentos juegan un papel importante en este proceso. Al finalizar la primera etapa del tratamiento se le enseñarán los ejercicios que usted deberá hacer en casa para rehabilitar la musculatura paravertebral y se le aconsejará en su caso individual acerca de otras actividades y deportes. En la mayoría de problemas de columna cervical, se empiezan unos ejercicios para hacer en casa desde el primer día.

•› ¿Pero yo salgo a caminar X tiempo diario. No puedo caminar?
     A la mayoría de los pacientes no se le está prohibido el caminar para dirigirse de un lugar a otro durante el período del tratamiento. Es decir, el reposo estricto o absoluto generalmente no es necesario ni conveniente. Pero el caminar con el propósito de hacer ejercicio está contraindicado en pacientes con discopatía lumbar durante el tiempo que dura el tratamiento inicial - o por lo menos hasta que haya una cesación importante de los síntomas.

•› Yo amanezco estropeado. ¿Debo de cambiar el cholchón?
     Mientras el colchón no esté obviamente desgastado por tiempo de uso y sea firme, no se justifica cambiar el colchón. El origen del problema está en su columna. Existe la idea distorsionada de que "mientras más duro sea el colchón, mejor." Esto sencillamente no tiene base. No hay una regla general para todos. Si bién es cierto que algunas muy pocas personas les gusta dormir sobre una tabla, la mayoría no descansan bién en un colchón "super durísimo."

•› ¿Cuándo debe operarse un paciente de hernia discal?
    Para contestar en pocas palabras, una hernia discal debe ser intervenida cuando ocasiona un cuadro clínico que demuestra una combinación de síntomas neurológicos de importancia quirúrgica. Esto se evidenciaría principalmente en las pruebas ortopédicas realizadas en la primera consulta. Algunos de estos son: ausencia de reflejos, imposibilidad de pararse en punta de pié o talón por falta de fuerza, pérdida de masa muscular de más de 2 cm. de una pierna comparada con la otra, o pérdida de fuerza en brazos y manos y atrofia muscular cuando se trata de hernias cervicales. Existen algunos pocos casos en que el dolor es de tal magnitud que se toma la decisión quirúrgica sin estar presente los demás criterios neurológicos. En casos donde por resonancia magnética se demuestre extrusión de material discal por ruptura del anillo fibroso y que la misma esté comprimiendo un nervio, el tratamiento conservador usualmente será inútil. En nuestra experiencia en lo que respecta a ruptura con extrusión de material discal hemos visto muy escasos resultados haciéndonos considerar la cirugía como única alternativa. La espondilolístesis con lisis de grado avanzado con compresión radicular tampoco responde favorablemente a tratamiento aquí en el Instituto y creemos que debe ser intervenida quirúrgicamente. También hay casos donde uno o más osteofitos están justos en una posición que no responden sino a la cirugía. Afortunadamente, en Venezuela existen neurocirujanos y traumatólogos de excelente capacidad profesional y de gran trayectoria para intervenir a aquellos pacientes que reúnan las condiciones. Es decir, cuando los signos y síntomas arriba descritos se ponen en evidencia, nuestra opinión es que la alternativa quirúrgica no solamente es la recomendada sino la única que tiene la posibilidad de conducir a un feliz término. En resumidas cuentas, se debe tomar el riesgo quirúrgico cuando el no hacerlo representa el mayor riesgo o cuando se fracasa en el tratamiento conservador. Esto es generalmente determinado clínicamente y con la ayuda de exámenes especializados - principalmente el estudio por imágenes de resonancia magnética, pero nunca menospreciando la experiencia clínica.